¿Cómo aprenden los perros? >> Primer paso para educar a tu perro
Ene 31
como aprenden los perros

Cómo aprenden los perros: conductismo

El adiestramiento canino tiene su origen en el conductismo, una corriente psicológica que nació en EEUU a finales del siglo XX. Seguramente ahora mismo tienes el ejemplo del perro de Pavlov, que después de alimentarle muchas veces después de oir una campana, le bastaba con oir la campana para empezar a salivar.

Hasta hace 10 años, el conductismo era el método utilizado para adiestrar a los perros. Se asociaba un estímulo que en principio era neutro para el perro con una forma de actuar para conseguir una consecuencia. Al final, el perro asociaba el estímulo con la forma de actuar sin necesidad de recibir la consecuencia.

Dicho en otras palabras, le enseñas a tu perro que si escucha la palabra «sienta» tiene que sentarse para recibir un premio y tu perro, terminará sentándose cuando escuche la palabra, le premies o no.

Es decir, el perro sería un elemento pasivo del ambiente, esperando a que ocurran eventos (la palabra «sienta») para actuar.

Sin embargo, en la educación cognitiva el perro es un elemento activo del entorno que busca modificarlo para alcanzar sus objetivos. Pero esto no quiere decir un todo o nada, en muchos momentos también se utiliza el conductismo (o parte) en la educación del perro, sobre todo en su adiestramiento.

Por eso quiero repasar esa visión conductista en este artículo para que lo conozcas.

Cómo ven el mundo los perros

Según el conductismo, para los perros los elementos que componen el mundo se catalogan en seguro o peligroso y cosas que funcionan o no funcionan.

Los perros no ladran para que les tiren la pelota por molestar, si no porque al ladrar consiguen que se la tires, aunque sea para que se calle. Por lo tanto, ladrar les funciona para conseguir su objetivo.

La correa significa algo positivo para muchos perros ya que simboliza el comienzo del paseo y se pondrán alegres cada vez que la vean.

Teniendo esto en cuenta, los perros aprende de dos maneras:

  • Aprendizaje por asociaciones: elementos y situaciones positivas y seguras me muestro alegre y relajado cuando ocurren.
  • Aprendizaje por consecuencias: las acciones que me funcionan las repetiré para conseguir lo que quiero.

¿Cómo aprenden los perros por asociaciones?

Aquello que el perro tiene asociado como algo positivo querrá que se repita y se mostrará contento y relajado cuando ocurra.

Esto se utiliza a favor para asociar conductas o actividades con algo agradable, cambiando las asociaciones negativas o neutrales en asociaciones positivas utilizando la comida, las caricias o el juego.

Por ejemplo, si en la calle cada vez que tu perro ve una bicicleta recibe caricias y premios, asociará que las bicicletas son algo positivo y se mostrará alegre cuando pasen ya que ocurren cosas buenas cuando lo hacen.

Sin embargo, también existen las asociaciones negativas y, muchas de ellas se generan de forma involuntaria.

Por ejemplo, si cada vez que ves un perro en la distancia te pones nervioso, tensas la correa y le das un tirón a tu perro, inconscientemente estás asociando ver un perro con algo negativo: ver a otro perro significa miedo y dolor, por lo que ver un perro no me gusta.

¿Cómo aprenden los perros por consecuencias?

Lo que le funciona a un perro para conseguir su objetivo, lo repetirá. Y aquello que no le funciona, dejará de hacerlo.

Por ejemplo, si tu perro ladra insistentemente para que le tires la pelota y al final se la tiras para que deje de ladrar, tu perro aprende que ladrar funciona para que le den la pelota y seguirá haciéndolo. Si por el contrario, te mantienes firme y no prestas atención al ladrido, dejará de hacerlo.

Estos 3 matices son importantes para enseñar a un perro utilizando las consecuencias.

Recompensar inmediatamente

Para que una conducta se repita, hay que premiarla justo cuando se realiza porque los perros tienen un espacio temporal muy corto para conectar eventos.

Por ejemplo, al enseñar a un perro a sentarse, hay que felicitar y dar el premio justo cuando lo haga. Si se espera a buscar el premio en el bolsillo y se le da unos segundos después, el perro puede haber mirado al suelo, la mano, levantarse o cualquier otro movimiento y te seguro que no asociará la recompensa a la acción de sentarse. Aunque nuestra cabeza de humanos nos diga que sí.

Mantenerse firme

Al dejar de recompensar una conducta previamente reforzada con el fin de eliminarla, el perro puede aumentar la intensidad de la conducta que antes le funcionaba como paso previo a erradicarla. Esto se denomina estallido de extinción.

Es decir, el perro ladrará aún más fuerte para que le tiren la pelota antes de entender que esto no le lleva a ningún lado y dejar de hacerlo. Incluso puede que inicie una serie de conductas alternativas con el fin de conseguir su objetivo.

Nota: es importante que el perro tenga una alternativa a la conducta que sí funcione para conseguir sus objetivos para evitar la indefensión.

Ser consistente

Si quieres modificar una conducta del perro, no hay que hacer excepciones.

Por ejemplo, si no se quiere que el perro se suba al sofá, hay que bajarlo cada vez que lo haga. Siempre. Si otro familiar le permite subirse al sofá o si se le permite un día de vez en cuando, el perro no va a entender porque a veces sí y a veces no.

¿Cómo enseñar algo a tu perro?

La educación en positivo utiliza este conocimiento sobre cómo aprenden los perros para enseñar a un perro o eliminar una conducta que no gusta:

  • Asocia con cosas positivas lo que se quiere que haga con gusto o los elementos que le dan miedo al perro: llamarle para que acuda, hacer pis en la calle, ver una bicicleta, acercarse a un perro, etc.
  • Recompensa las conductas que se quiere que se repitan y no presta atención a las que se quiere que deje de hacer: premia cuando se sienta para pedir comida, cuando haga pis y caca en la calle, cuando vea una bicicleta y no ladre, etc. y no presta atención (regañar es prestar atención) cuando ladra para que se le tire la pelota, cuando se sube encima para saludar, cuando da con la pata para pedir comida, etc.

Si te has dado cuenta, estoy siempre hablando de asociaciones positivas o consecuencias positivas. El conductismo no hace esta distinción, pero me parece importante hablar solo de ellas ya que el utilizar consecuencias o asociaciones negativas al educar a tu perro puede generar muchos problemas de conducta. De ahí que la educación en positivo solo utilice las consecuencias y asociaciones en positivo, algo que comparto con ellos.

Y tú, ¿utilizas alguno de estos métodos para enseñar a tu perro?, ¿conocías cómo aprenden los perros?

COMENTARIOS

Este artículo tiene 2 comentarios

  1. Agata
    20/03/2019 a 3:50 pm · Responder

    En mi opinión falta un punto en cómo aprenden, y es el «No» para aquello que no queremos que hagan.
    Justamente, si no quiero que suba al sofá y lo hace he de hacerle saber que no quiero que lo haga, y no vale con ignorarlo, porque si le parece que el sofá es cómodo ahí se quedará. Otro ejemplo es que coma basura en la calle o excrementos de otros animales. Si lo ignoro lo seguirá haciendo y no vale premiarle todo el tiempo que no come excrementos.

    • María de Perros de Ciudad
      20/03/2019 a 6:48 pm · Responder

      Hola Agata,

      Muchas gracias por tu comentario porque efectivamente en este artículo quería exponer estos principios del conductismo y, sobre todo, como los utiliza la educación en positivo, de ahí que no aparezca el uso del «no», ya que en ella se ignoran las conductas que no se quiere que se realicen o se premian las que se quiere que realice con el fin de que olvide unas y haga otras.

      Sin embargo, en esto la educación cognitivo-emocional difiere de la educación en positivo pues sí utiliza el «No» informativo, neutro, para indicar a tu perro cuando no quieres que haga algo o incluso un pequeño enfado de segundos en algunas ocasiones. Sin embargo, utilizarlo requiere tener en cuenta varios aspectos importantes para que resulte educativo y no dañe el vínculo con el perro o la seguridad del perro entre otras cosas.

      Muchas gracias,

      María.

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